IN SEARCH OF THE LOST CHORD (1968)
1) Departure 2) Ride My See-Saw 3) Dr.
Livingstone, I Presume 4) House of Four Doors, pt. 1 5) Legend of a Mind 6)
House of Four Doors, pt. 2 7) Voices in the Sky 8) The Best Way To Travel 9)
Visions of Paradise 10) The Actor 11) The Word 12) Ohm
El segundo álbum de la nueva formación de los
Moody Blues (sin contar el debut, en el que participó Danny Laine) es un
producto ambivalente. Por un lado, demuestra que cada uno de los miembros, a
estas alturas, es capaz de escribir buenas canciones, con melodías claras y
distintivas, justo como en Days of
Future Passed. Por el otro, muestra la debilidad más clara del conjunto: a
partir de este disco, la banda seguirá la misma fórmula hasta Seventh Soujorn. Por otro lado, en el
apartado conceptual, In Search of the
Lost Chord es claramente un hijo un tanto tardío de la época Flower Power: el tema central gira
alrededor de…no sé, parece que la banda se embarca en un viaje para encontrar
el acorde perdido…el cual resulta ser… ¿” Ohm”? ¿Timothy Leary? Está demás
decir que el concepto del álbum se volvió obsoleto para 1969.
Sin embargo, la fórmula todavía está fresca y
las canciones, en su mayoría, son muy buenas. Después de la introducción
(“Departure”) nos encontramos con un clásico de la banda, “Ride my See-Saw”,
una canción pop compacta, con una gran melodía cantada por Justin y John (por
cierto, en la versión de estudio, el mellotrón de Mike Pinder no es muy
prominente, pero en la versión en vivo, le da una nueva dimensión a esta
canción).
Le sigue “Dr. Livingstone, I Presume”, una canción muy similar a “The
Morning” en el álbum anterior, pero con una melodía muy similar a “All Together
Now” de los Beatles (es imposible no recordar a los Fab Four, en especial en el
coro “We’re all looking for Someone”).
Otra contribución de Thomas es otro clásico de la banda. Me refiero a “Legend
of a Mind”. Excluyendo la letra, acerca de Timothy Leary, es una canción
cuasi-psicodélica, con una gran melodía, tanto vocal como musical, con breves
solos de flauta por parte de Thomas y un gran desempeño de Pinder en el mellotrón.
Además, es una de las canciones más largas en el repertorio de la banda, pero
ningún segundo está malgastado.
Lodge contribuye “House of Four Doors”, una
composición multiparte divida en dos pistas, que empieza como una canción folk
pop (un estilo en el que Lodge se sentía muy seguro en esta etapa) con una
melodía pegajosa y un intermedio con tintes casi medievales.
Sin embargo, hay varios puntos débiles en el
álbum. “The Best Way to Travel” de Michael Pinder intenta ser una canción psicodélica
(basta con leer el título para darnos una idea) pero tiene una melodía un tanto
errática. Repentinamente, el flujo se interrumpe para incluir efectos de
mellotrón, los cuales apuestan por crear más atmósfera que proporcionarnos
ideas musicales sólidas. Las demás contribuciones de Justin Hayward,
fuera de “Ride my See-Saw”, son bastante modestas. Tanto “Voices in the Sky”
como “The Actor”, son canciones agradables, pero cuyo mayor atractivo es la voz
de Justin.
Sin embargo, los últimos tres tracks, los
cuales conforman una mini-suite que termina por darle “cohesión” al concepto
del álbum. Sin embargo, las ideas son menos interesantes que el resto del
álbum, lo cual proporciona un final un tanto insatisfactorio. Y, al final, es lo que ancla al álbum de
manera tan definitiva con el año de 1968.
La mini-suite comienza con un track en el que
Mike Pinder declama una pieza importante para el concepto (“The Word”) para dar
paso a “Om”, una composición en donde la melodía la lleva una cítara. Parece
una copia de “Within You Without You”, pero más aburrida y, a diferencia de
“Legend of a Mind”, fácilmente se puede omitir un par de minutos.
Al final, la respuesta de la eterna pregunta
se reduce a lo siguiente: a pesar de sus claras falencias en las composiciones
psicodélicas, así como un par de tracks en donde las melodías son débiles, este
disco contiene varios clásicos del grupo. Mi opinión es que lo puedes adquirir
sin miedo, sólo recuerda que puedes perder un poco de interés en la última
parte.
Puedes adquirirlo aquí, si eres de los de la vieja escuela...
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