Yes es, tal vez, la banda por excelencia del rock
progresivo de los setenta. Aunque existan muchos debates sobre cuál de todas
las bandas de prog sea mejor, creo que Yes representa de la mejor manera los
aspectos positivos así como los negativos.
Comenzando con los aspectos positivos, Yes
está formado por músicos altamente profesionales y virtuosos. Ya sea en la era
de Howe y Wakeman o en la de Downes o en la de Rabin, algo no se puede negar:
que cada uno de los músicos que ha sido parte de las filas de la banda es un
gran músico. Este hecho tiene dos ventajas: a) incluso las canciones menos
memorables en cuanto a melodía ofrecen algo interesante (como puede ser un
pasaje de teclado de Wakeman o una línea de bajo de Squire); y b) Yes es una de
las pocas bandas que puede jactarse de que cuenta con varios álbumes en vivo,
siempre impecablemente ejecutados.
Otro aspecto positivo de Yes es que logró
combinar rock con instrumentación orquestal y con melodías poco triviales. En sus
inicios, Yes demostró una buena capacidad de componer melodías memorables y
optimistas. En algunos álbumes, como Fragile,
la combinación de estos elementos es casi perfecta, demostrando el potencial
del prog-rock.
Sin embargo, así como la banda llevó al
prog-rock a su cénit, también demostró las limitaciones del subgénero. Por
ejemplo, en algunas producciones las canciones se vuelven un autocomplacientes.
En este respecto, Tales from Topographic
Oceans es uno de los ejemplos más claros y un álbum divisivo entre la
crítica especializada.
Otro punto que es común encontrar en las
reseñas de los álbumes de Yes es que a muchas personas les puede no resultar
agradable la voz de Jon Anderson. Muchos la tildan de inexpresiva y robótica,
por lo que, para muchas personas, Yes es un “gusto adquirido”, como se dice
proverbialmente.
¿El veredicto final? Por más que se pueda
recomendar adquirir la discografía completa de Yes, esa labor queda destinada
únicamente para los fanáticos de la banda y del prog-rock (aunque es común
encontrar a algunos seguidores del prog para los cuales la música del grupo no
es lo suficientemente “compleja” como la de otras bandas, como Gentle Giant o
King Crimson). Para quien gusta del rock en general, hay dos opciones: adquirir
una recopilación, como el acoplado doble Yesstory,
el cual es bastante representativo de las mejores épocas de la banda; o bien,
se pueden incluir en la colección personal los siguientes álbumes: Fragile, Close to the Edge, Relayer y Going
for the One. ¿Por qué esos álbumes? Bueno, pues por eso vienen ya las
reseñas.
La primera alineación de la banda estaba
conformada por: Jon Anderson (voz), Chris Squire (bajo), Peter Banks
(guitarra), Bill Bruford (batería) y Tony Kaye (teclados). Después de tres
álbumes, Banks y Kaye salen, para ser reemplazados por Steve Howe (guitarra) y
Rick Wakeman (teclados). Esta última alineación se considera como la “clásica”.
Después, casi cada nueva producción suponía un nuevo cambio de miembros.
Discografía:
1969: Yes
1970: Time And A Word
1971: The Yes Album
1972: Fragile
1972: Close
To The Edge
1973:
Yessongs
1974: Tales
From Topographic Oceans
1974:
Relayer
1977: Going
For The One
1978:
Tormato
1980: Drama
1980: Yesshows
1983: 90125
1987: Big
Generator
1988:
Anderson, Bruford, Wakeman & Howe
1991: Union
1992: An
Evening Of Yes Music Plus
1994: Talk
1996: Keys
To Ascension
1997: Keys
To Ascension 2
1997: Open
Your Eyes
1999: The
Ladder
2000: House
Of Yes: Live From House Of Blues
2001: Magnification
2011: Fly From Here
2014: Heaven and Earth

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