1) Introduction 2) Does Anybody Really Know
What Time It Is? 3) Beginnings 4) Questions 67 & 68 5) Listen 6) Poem 58 7)
Free Form Guitar 8) South California Purples 9) I’m a Man 10) Prologue, August
29, 196 10) Someday (Augusr 29, 1968) 11) Liberation
A pesar de
lo que se podría pensar, Chicago NO comenzó su vida como grupo de baladas. De
hecho, a pesar de la sección de metales, este disco es en el que la guitarra
tiene más peso en la discografía del grupo. Así que si prefieren a su Chicago roquero
y ruidoso, probablemente aquí deben iniciar y terminar. Pero vamos por partes
con este disco.
CTA tiene dos grandes defectos. El primero de ellos
es que es demasiado largo, de hecho, en su version original era un LP doble
(marca distintiva de Chicago hasta el cuarto disco de estudio). Y el Segundo
defecto es justamente la guitarra. Claro, el estilo de Terry Kath es bueno, y
se encarga de mostrarse como un digno discípulo de Hendrix (incluso es conocida
la historia del mismo Hendrix “bendiciendo” el talento de Kath).
Todo lo
anterior aplica siempre y cuando la guitarra esté al servicio de una
canción…pero cuando Kath entra en modo “experimental” es cuando comienzan los
problemas, los cuales culminan en la infame “Free Form Guitar”, siete minutos
de cacofonía que bien prodrían haber aparecido en el igualmente infame “Metal Machine Music”.
De la misma
forma, el disco termina con una especie de suite formada por los últimos tres tracks, los cuales toman casi veinte
minutos. Esta última sección es la que ancla al disco al año de su aparición,
ya que podemos escuchar protestas grabadas (en la fecha que se menciona en el
título).
Sin
embargo, es interesante notar que hubo un tiempo (los sesenta) en los que
Chicago pretendía ser “socialmente relevante”. Volviendo a los temas, después
de los primeros nueve temas, esta parte final es aburrida por decir lo menos y
no aporta nada que no hayamos escuchado en la hora previa.
Sin
embargo, fuera de esos dos aspectos negativos, el disco demuestra que, al menos
en sus inicios, Chicago se esforzaba en recordarnos que estaba formado por
músicos profesionales y talentosos, capaces de escribir melodías memorables y
arreglar dichas melodías de manera que sonarán interesante. No es casualidad que
si, eres asiduo escucha de estaciones de radio de rock clásico, conozcas casi
la mitad de los temas de este LP (la mayoría de ellos, en versiones editadas).
El disco
comienza con “Introduction” (of course) en el que el grupo llega a la escena
del rock con un bang: un riff de la sección de metales se encarga de iniciar,
para dar paso a la guitarra. “Does Anybody…” contiene una breve introducción de
piano antes de que, nuevamente, el trio de metales entre y se ancle en tu
cerebro con la melodía.
La pieza
que más se acerca a una balada en este disco es “Beginnings”, que comienza con
una introducción de guitarra acústica a la que se le iran uniendo los metales
poco a poco, en el que la banda construye un crescendo de manera interesante.
Pero inclusive esta canción no resulta banal como otras piezas el grupo en las
décadas por venir. “Listen” tiene una línea de bajo bastante funky a cargo de Peter Cetera.
“Questions 67 & 68” es una pieza pop beatlesco a dúo entre Cetera y Lamm.
“I’m a Man”, un clásico del Specer Davis Group también es sobresaliente, debido
al groove que logra mantener la banda, lo que hace que la pieza no resulte
aburrida, aunque tenga un solo de batería a la mitad.
Y sí, casi
revisamos cada una de las canciones. Pero ahí está el detalle: cada canción
está bien desarrollada y, si otra virtud debe tener este disco de Chicago, es
que es de los pocos dentro de la discografía del grupo (tal vez el único) en el
cual se siente una atmósfera verdaderamente democrática. Cada miembro tiene una
oportunidad de participar y no hay algún instrumento que sobresalga más que
otro.
Porque, a
pesar de que dichos temas fueron éxitos de manera editada, es claro que el fin
de CTA como álbum era demostrar que,
a estas alturas, Chicago no pretendía ser una banda de “simples canciones pop”
(de ahí la longitud de las canciones), además de que esos minutos extras
servían para demostrar la habilidad de cada uno de los músicos del grupo.
En resumen,
un disco bastante bueno, digno de formar parte de la colección de todo
aficionado al rock. Sólo recuerda saltarte “Free Form Guitar” y estarás bien. Recuerda
este ultimo consejo: tus tímpanos me lo agradecerán y tendrás siete minutos
libres para hacer otra cosa.¡ Como leer estas reseñas, por ejemplo!

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