jueves, 22 de junio de 2017

Chicago: Chicago Transit Authority (1969)


1) Introduction 2) Does Anybody Really Know What Time It Is? 3) Beginnings 4) Questions 67 & 68 5) Listen 6) Poem 58 7) Free Form Guitar 8) South California Purples 9) I’m a Man 10) Prologue, August 29, 196 10) Someday (Augusr 29, 1968) 11) Liberation

A pesar de lo que se podría pensar, Chicago NO comenzó su vida como grupo de baladas. De hecho, a pesar de la sección de metales, este disco es en el que la guitarra tiene más peso en la discografía del grupo. Así que si prefieren a su Chicago roquero y ruidoso, probablemente aquí deben iniciar y terminar. Pero vamos por partes con este disco.

CTA tiene dos grandes defectos. El primero de ellos es que es demasiado largo, de hecho, en su version original era un LP doble (marca distintiva de Chicago hasta el cuarto disco de estudio). Y el Segundo defecto es justamente la guitarra. Claro, el estilo de Terry Kath es bueno, y se encarga de mostrarse como un digno discípulo de Hendrix (incluso es conocida la historia del mismo Hendrix “bendiciendo” el talento de Kath).

Todo lo anterior aplica siempre y cuando la guitarra esté al servicio de una canción…pero cuando Kath entra en modo “experimental” es cuando comienzan los problemas, los cuales culminan en la infame “Free Form Guitar”, siete minutos de cacofonía que bien prodrían haber aparecido en el igualmente infame “Metal Machine Music”.

De la misma forma, el disco termina con una especie de suite formada por los últimos tres tracks, los cuales toman casi veinte minutos. Esta última sección es la que ancla al disco al año de su aparición, ya que podemos escuchar protestas grabadas (en la fecha que se menciona en el título).
Sin embargo, es interesante notar que hubo un tiempo (los sesenta) en los que Chicago pretendía ser “socialmente relevante”. Volviendo a los temas, después de los primeros nueve temas, esta parte final es aburrida por decir lo menos y no aporta nada que no hayamos escuchado en la hora previa.

Sin embargo, fuera de esos dos aspectos negativos, el disco demuestra que, al menos en sus inicios, Chicago se esforzaba en recordarnos que estaba formado por músicos profesionales y talentosos, capaces de escribir melodías memorables y arreglar dichas melodías de manera que sonarán interesante. No es casualidad que si, eres asiduo escucha de estaciones de radio de rock clásico, conozcas casi la mitad de los temas de este LP (la mayoría de ellos, en versiones editadas).

El disco comienza con “Introduction” (of course) en el que el grupo llega a la escena del rock con un bang: un riff de la sección de metales se encarga de iniciar, para dar paso a la guitarra. “Does Anybody…” contiene una breve introducción de piano antes de que, nuevamente, el trio de metales entre y se ancle en tu cerebro con la melodía.

La pieza que más se acerca a una balada en este disco es “Beginnings”, que comienza con una introducción de guitarra acústica a la que se le iran uniendo los metales poco a poco, en el que la banda construye un crescendo de manera interesante. Pero inclusive esta canción no resulta banal como otras piezas el grupo en las décadas por venir. “Listen” tiene una línea de bajo bastante funky a cargo de Peter Cetera. “Questions 67 & 68” es una pieza pop beatlesco a dúo entre Cetera y Lamm. “I’m a Man”, un clásico del Specer Davis Group también es sobresaliente, debido al groove que logra mantener la banda, lo que hace que la pieza no resulte aburrida, aunque tenga un solo de batería a la mitad.

Y sí, casi revisamos cada una de las canciones. Pero ahí está el detalle: cada canción está bien desarrollada y, si otra virtud debe tener este disco de Chicago, es que es de los pocos dentro de la discografía del grupo (tal vez el único) en el cual se siente una atmósfera verdaderamente democrática. Cada miembro tiene una oportunidad de participar y no hay algún instrumento que sobresalga más que otro.  

Porque, a pesar de que dichos temas fueron éxitos de manera editada, es claro que el fin de CTA como álbum era demostrar que, a estas alturas, Chicago no pretendía ser una banda de “simples canciones pop” (de ahí la longitud de las canciones), además de que esos minutos extras servían para demostrar la habilidad de cada uno de los músicos del grupo.


En resumen, un disco bastante bueno, digno de formar parte de la colección de todo aficionado al rock. Sólo recuerda saltarte “Free Form Guitar” y estarás bien. Recuerda este ultimo consejo: tus tímpanos me lo agradecerán y tendrás siete minutos libres para hacer otra cosa.¡ Como leer estas reseñas, por ejemplo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario