Vean la
fotografía que está al inicio de esta entrada. Este par de caballeros, ¿son un
par de profesores universitarios? ¿Un par de ejecutivos de alguna empresa? No,
se trata ni más ni menos que de Donald Fagen y Walter Becker, mejor conocidos
en el mundillo del rock como Steely Dan, un grupo muy particular. Por lo
general, se le categoriza dentro del subgénero de “jazz-rock”. Dicha
clasificación es un tanto engañosa, si recordamos que dicha etiqueta también se
le ha puesto a grupos como Chicago, Blood, Sweat and Tears, Morphine y, en
algún momento, a Miles Davis. ¿Qué tienen en común dichos grupos con el grupo
de Donald Fagen y de Walter Becker? En lo musical, poco; el único factor común
es el uso de metales en varias de sus canciones. Aunque la influencia del jazz
es innegable en la obra de Steely Dan, en varios discos (especialmente los más
recientes) podemos encontrar poco de “rock” y más bien, el grupo tendió más
hacia el lado del pop. Steely Dan no toca muy “fuerte”, pero tampoco muy
“suave”. Pero, ¿qué es lo especial de los “Dansters”?
Para
entender un poco mejor al Dan, hay que mencionar que el grupo comenzó como tal,
como una banda. Conforme pasó el tiempo, el grupo quedó en un dúo, en donde se
puede considerar a Fagen como el letrista y a Becker como el encargado de la
música. El objetivo de este dúo, el verdadero leit motiv de la existencia del grupo, fue tomar bases musicales
“convencionales”, como pop y rock, incluir una pizca de jazz, grabar las composiciones
con una banda de respaldo ultra-profesional y producir cada disco de manera
impecable, de manera que el sonido fuera lo más claro y nítido posible. Sin
embargo, el factor de “shock”, lo que hacía especial al grupo, era incluir
letras con temáticas poco convencionales en dichas estructuras musicales. Digo,
uno puede escuchar una canción como “Black Cow” y disfrutar de la melodía tan
placentera al oído. Pero, al prestar atención a la letra, encontramos un relato
de una esposa infiel. O una canción como “Hey Nineteen”, que habla sobre un
señor que desea ponerse de fiestero con chicas que posiblemente tengan la mitad
de su edad, a través de tequila y de un “fino producto colombiano” (pueden
imaginar cuál). O “Don’t Take Me Alive”, en el que hay un maletín con dinamita
involucrado. Algunos han comparado este estilo en las letras con el de los
Sparks o el de 10cc; sin embargo, estas bandas incluían un marcado sentido del humor y no se tomaban muy
en serio. Steely Dan carece de esto, aunque tampoco son demasiado serios.
Sin embargo,
eso nos lleva a uno de los puntos negativos del grupo y es que es difícil,
verdaderamente difícil separar la música de las letras. Mientras las letras
sean claras, como en los ejemplos anteriores, no hay problema; pero cuando el
grupo aborda temas más específicos de la realidad norteamericana (como una gran
parte del álbum Two Against Nature),
es difícil encontrarle el interés a muchas de sus composiciones. Y, por méritos
propiamente musicales, varios álbumes (empezando desde Aja) tienden a sonar un tanto monótonos.
Por otro
lado, el grupo tiene grandes ventajas sobre muchos de sus contemporáneos. Por
ejemplo, como el grupo tomó gran parte de su inspiración de formas
convencionales, rara vez incluyeron elementos de tendencias musicales de moda
en sus álbumes. No es raro, entonces, que un disco como Two Against Nature, estrenado en el año 2000, suene muy similar a Gaucho, una producción de 1980. Otro
punto a favor de los “Dansters” es que la discografía del grupo es breve, lo
cual ayuda a aliviar un poco el problema de la monotonía en sus discos.
Así que,
desde un punto de vista práctico, existen dos formas de considerar incluir un
poco de Steely Dan en la discografía personal. Existen varias recopilaciones
que contienen los tracks esenciales del grupo, como A Decade of Steely Dan. Por otro lado, Pretzel Logic y Aja son
lo suficientemente interesante como para adquirirse. Y, como dije en el párrafo
anterior, la discografía tan breve del grupo hace que no sea una tarea
imposible adquirirla de forma íntegra.
¡Ah! Por
cierto, el escándalo del Salón de la Fama del Rock and Roll merece la pena
revisarse en algún sitio de la red. Y no olvidemos que Steely Dan le robó el
Grammy al álbum del año, con Two Against
Nature, al mismísimo Kid A de
Radiohead. ¿Eso QUIÉN lo hubiera imaginado?
Discografía:
1972: Can't Buy a Thrill
1973: Countdown to
Ecstasy
1974: Pretzel
Logic
1975: Katy Lied
1975: Katy Lied
1976: The Royal
Scam
1977: Aja
1980: Gaucho
2000: Two Against
Nature
2003: Everything
Must Go

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