jueves, 29 de junio de 2017

Steely Dan: Introducción


Vean la fotografía que está al inicio de esta entrada. Este par de caballeros, ¿son un par de profesores universitarios? ¿Un par de ejecutivos de alguna empresa? No, se trata ni más ni menos que de Donald Fagen y Walter Becker, mejor conocidos en el mundillo del rock como Steely Dan, un grupo muy particular. Por lo general, se le categoriza dentro del subgénero de “jazz-rock”. Dicha clasificación es un tanto engañosa, si recordamos que dicha etiqueta también se le ha puesto a grupos como Chicago, Blood, Sweat and Tears, Morphine y, en algún momento, a Miles Davis. ¿Qué tienen en común dichos grupos con el grupo de Donald Fagen y de Walter Becker? En lo musical, poco; el único factor común es el uso de metales en varias de sus canciones. Aunque la influencia del jazz es innegable en la obra de Steely Dan, en varios discos (especialmente los más recientes) podemos encontrar poco de “rock” y más bien, el grupo tendió más hacia el lado del pop. Steely Dan no toca muy “fuerte”, pero tampoco muy “suave”. Pero, ¿qué es lo especial de los “Dansters”?

Para entender un poco mejor al Dan, hay que mencionar que el grupo comenzó como tal, como una banda. Conforme pasó el tiempo, el grupo quedó en un dúo, en donde se puede considerar a Fagen como el letrista y a Becker como el encargado de la música. El objetivo de este dúo, el verdadero leit motiv de la existencia del grupo, fue tomar bases musicales “convencionales”, como pop y rock, incluir una pizca de jazz, grabar las composiciones con una banda de respaldo ultra-profesional y producir cada disco de manera impecable, de manera que el sonido fuera lo más claro y nítido posible. Sin embargo, el factor de “shock”, lo que hacía especial al grupo, era incluir letras con temáticas poco convencionales en dichas estructuras musicales. Digo, uno puede escuchar una canción como “Black Cow” y disfrutar de la melodía tan placentera al oído. Pero, al prestar atención a la letra, encontramos un relato de una esposa infiel. O una canción como “Hey Nineteen”, que habla sobre un señor que desea ponerse de fiestero con chicas que posiblemente tengan la mitad de su edad, a través de tequila y de un “fino producto colombiano” (pueden imaginar cuál). O “Don’t Take Me Alive”, en el que hay un maletín con dinamita involucrado. Algunos han comparado este estilo en las letras con el de los Sparks o el de 10cc; sin embargo, estas bandas incluían un  marcado sentido del humor y no se tomaban muy en serio. Steely Dan carece de esto, aunque tampoco son demasiado serios. 

Sin embargo, eso nos lleva a uno de los puntos negativos del grupo y es que es difícil, verdaderamente difícil separar la música de las letras. Mientras las letras sean claras, como en los ejemplos anteriores, no hay problema; pero cuando el grupo aborda temas más específicos de la realidad norteamericana (como una gran parte del álbum Two Against Nature), es difícil encontrarle el interés a muchas de sus composiciones. Y, por méritos propiamente musicales, varios álbumes (empezando desde Aja) tienden a sonar un tanto monótonos. 

Por otro lado, el grupo tiene grandes ventajas sobre muchos de sus contemporáneos. Por ejemplo, como el grupo tomó gran parte de su inspiración de formas convencionales, rara vez incluyeron elementos de tendencias musicales de moda en sus álbumes. No es raro, entonces, que un disco como Two Against Nature, estrenado en el año 2000, suene muy similar a Gaucho, una producción de 1980. Otro punto a favor de los “Dansters” es que la discografía del grupo es breve, lo cual ayuda a aliviar un poco el problema de la monotonía en sus discos.

Así que, desde un punto de vista práctico, existen dos formas de considerar incluir un poco de Steely Dan en la discografía personal. Existen varias recopilaciones que contienen los tracks esenciales del grupo, como A Decade of Steely Dan. Por otro lado, Pretzel Logic y Aja son lo suficientemente interesante como para adquirirse. Y, como dije en el párrafo anterior, la discografía tan breve del grupo hace que no sea una tarea imposible adquirirla de forma íntegra.

¡Ah! Por cierto, el escándalo del Salón de la Fama del Rock and Roll merece la pena revisarse en algún sitio de la red. Y no olvidemos que Steely Dan le robó el Grammy al álbum del año, con Two Against Nature, al mismísimo Kid A de Radiohead. ¿Eso QUIÉN lo hubiera imaginado?

Discografía:

1972: Can't Buy a Thrill
1973: Countdown to Ecstasy
1974: Pretzel Logic
1975: Katy Lied
1976: The Royal Scam
1977: Aja
1980: Gaucho
2000: Two Against Nature
2003: Everything Must Go


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