martes, 20 de junio de 2017

Jeff Beck Group: Truth (1968)


1) Shapes Of Things 2) Let Me Love You 3) Morning Dew 4) Ol’ Man River 5) Greensleeves 7) Rock My Plimsoul 8) Beck’s Bolero 9) Blues De Luxe 10) I Ain’t Superstitious

Podrán reprochársele muchas cosas a Jeff Beck, pero hay que reconocer que su primer disco, acreditado al Jeff Beck Group (que además del guitarrista, se completaba con Rod Stewart en la voz, Ron Wood en el bajo y Micky Waller en la batería) es un disco revolucionario, tal vez la mayor revolución como tal en la carrera de Beck.

Estrenado el mismo año que el debut de Led Zeppelin, Truth puede considerarse como uno de los primeros discos de hard rock. Y la razón es que Beck tomó un poco de hard blues (no por nada fue uno de los alumnos graduados de los Yardbirds, junto con Eric Clapton y ) y le aplicó varias técnicas contemporáneas de guitarra: efectos wah-wah y un sonido pesado, proto-metálico, por decirlo de alguna manera. Y si a esto le añadimos la voz de Stewart, que estaba en plena forma y que es casi perfecta para cantar blues, obtenemos un disco de hard rock casi impecable.

¿Por qué casi? Bueno, es que hay algo que le falta a este disco para alcanzar la completa perfección y eso es material original. Al parecer, la finalidad de este disco no era ofrecer muchas ideas nuevas per se, pero sí mostrar cómo se podía “actualizar” el sonido del blues, una finalidad muy similar a la de Cream. Pero mientras que Cream incluía elementos del pop y de la psicodelia, el Jeff Beck Group se decantó más por el blues puro y fuerte. A su vez, no era un sonido tan fuerte como el de Led Zeppelin. Así, Truth representa algo así como el puente entre el blues rock de Jack Bruce y compañía y el hard rock de Page/Plant.

Ante la ya mencionada falta de composiciones nuevas, Beck y Stewart escribieron tres temas, que más bien son “canciones” retrabajadas de viejos temas de blues: “Let Me Love You”, “Rock My Plimsoul” y “Blues De Luxe”. Lo demás son covers y más covers. Y aquí recae la parte más interesante del álbum, lo que verdaderamente le da un estatus de clásico. Y esto es el tratamiento que le da el grupo a los temas de blues, en donde la guitarra de Beck encuentra en la voz de Stewart la contraparte perfecta, en un “diálogo” muy similar al que también harían Jimmy Page y Robert Plant.
Entre esos covers, la versión de “I Ain’t Superstitiuos”, original de Howlin’ Wolf, es el ejemplo perfecto de la visión del grupo en esta etapa: una grabación feroz, profesional pero lo suficientemente “suelta” para evitar ser acusados de “pretenciosos”.  En casi cinco minutos, Beck incluye riffs y efectos wah-wah mientras la batería parece que va a destrozar el cuarto.

Para no olvidar quien era el jefe de este grupo, Beck también incluyó un par de temas instrumentales, uno compuesto por Jimmy Page, “Beck’s Bolero” (una mezcla entre Ravel y hard rock) y la clásica “Greensleeves”, en donde la guitarra es la protagonista, y dan un respiro entre las canciones de hard blues.

A pesar de las grandes interpretaciones, tal vez para las nuevas generaciones este álbum sea más útil como un valioso documento histórico del desarrollo del hard rock. Sin embargo, la voz de Stewart y la guitarra de Beck nos permiten imaginar el lugar que hubiera tenido el JFG en la historia del rock si no hubiera existido Led Zeppelin. Pero, como todos sabemos, la historia no está compuesto por los “hubiera”. Aun así, es un disco imprescindible en la colección de todo buen aficionado al rock.


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