viernes, 30 de junio de 2017

Morphine: Introducción


Recuerdo la primera vez que escuché a este grupo (sí, sé que es poco adecuado hablar en primera persona al hacer críticas, pero esta entrada lo merece). Hasta ese momento, fue una experiencia única: fue una de las primeras veces que un álbum (Cure for Pain) me engancha desde la primera escucha. Ese sonido, altamente melódico, roquero pero sin una guitarra a millas de distancia era algo completamente refrescante. Claro, después experimenté lo mismo con otros grupos, pero como siempre, la primera vez rara vez se olvida.

Esta introducción a título personal, es para comenzar a hablar de Morphine, una de los mejores grupos de los noventa. Ahora bien, tal vez muchos de ustedes no recuerden a este grupo y puede haber una razón muy importante para ello: la poca exposición que tuvo en los medios masivos. Por supuesto, parece una razón ilógica y que suena como pretexto, pero hay en gran parte es cierta. Verán, aquellos que recuerden la década de los noventa, recordarán las tendencias que surgieron, llegaron al cenit y murieron en esos diez años. Grunge, con exponentes como Nirvana; el renacimiento del britpop, en manos de Oasis y Blur; el boom de la música electrónica, con Prodigy; la llegada del rap y hip hop al gusto popular, y el trip hop, en  manos de Massive Attack y Tricky. Entre todos ellos, fue difícil para Morphine encontrar una audiencia masiva.

Pero no fue por falta de talento, al contrario, el grupo tenía mucho. La gran desventaja que tenía el trío era que decidieron apegarse a formas musicales…si bien no pueden decirse “convencionales”, si pueden llamarse “retro”. Boogie, rock, blues y jazz se amalgamaban en composiciones compactas (pocas canciones del grupo rebasan los cinco minutos) y llenas de ganchos melódicos memorables. En el catálogo del grupo, no había nada realmente “novedoso” en comparación a lo que ocurría en el mundo; ningún uso extraordinario de técnicas de producción o de instrumentos nuevos, nada de sintetizadores. Pero esto sólo sirve para resaltar la genialidad del grupo, ya que es muy difícil hacer discos memorables con un arsenal tan limitado (el bajo de Mark Sandman, el saxofón de Dana Colley y la batería de Jerome Deupree, y después, de Billy Conway). Como dije al inicio, la banda sabía roquear, sin necesidad de usar guitarra eléctrica.  

Este arsenal limitado al que me refiero tenía un efecto negativo y ese fue que la mayoría de los discos de Morphine suenan muy similares entre sí. Cuando el grupo comenzó a incluir variaciones estilísticas y mayor diversidad de instrumentos, el destino dictaminó el fin de la historia, en una noche fatídica, cuando Mark Sandman se desplomó en pleno concierto, para fallecer esa misma velada. Sin embargo, todos sus LP duran menos de una hora, lo que ayuda a que este problema sea menos notorio. Y ello también ayuda a que el grupo editara discos breves pero contundentes, en los que las canciones tienen un alto impacto emocional y muchos coros memorables. Extrañamente, varios sencillos de Morphine tenían potencial para volverse en éxito; por qué no lo lograron es un misterio que no logro comprender.

Sin embargo, la verdadera genialidad del grupo, y me atrevería decir que fue gracias a Sandman, fue la creación de un sonido oscuro, pero nunca negativo. Alguna vez leí una reseña en la que decía que, si bien la música del grupo estaba basada en los aspectos negativos de la vida y muchas canciones tienen esa atmósfera “noir”, por decirlo así. En realidad, Morphine no escribió canciones “dark” o música deprimente; básicamente, el mensaje de Sandman (quien también tenía un gran talento para escribir letras) era “sí, la vida puede apestar, pero a pesar de todo, hay que continua”, lo cual, al menos, lo distancia de la atmósfera de grupos como The Cure o Joy Division. El mismo grupo tenía un mote para su música: low rock. Y sí, exactamente así se siente.

Y no dudo en decir que Sandman fue el alma y el cerebro y el corazón de la banda. Claro, el saxofón de Dana Colley también es importante, pero vayamos a las evidencias: los proyectos posteriores a la muerte de Sandman (como los Twinemen), pueden contener ideas interesantes en cuanto a la textura de la música; sin embargo, con Sandman, también murieron las melodías memorables, las letras interesantes y la interpretación vocal llena de sentimiento.  

Así que, para preservar la obra y legado del grupo creador, el único y mejor exponente de ese low rock, yo recomendaría ampliamente adquirir la discografía completa de Morphine. Hace algunos años era una tarea casi imposible encontrar sus álbumes en formato CD, pero las discográficas tuvieron el tino de no descontinuar ni descatalogar esos LP; es más, incluso algunos de sus discos son fáciles de conseguir sin necesidad de pedirlos “de importación”, a precios relativamente accesibles. Denle una oportunidad a Morphine, ya que difícilmente se arrepentirán.  

Discografía

1992: Good
1993: Cure for Pain
1995: Yes
1997: Like Swimming
2000: The Night


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