Esta banda también
tuvo la mala fortuna de ser etiquetada como una agrupación de “jazz-rock” y
esta es una idea que tienes que quitarte si deseas acercarte a la música del
grupo. Si por jazz-rock imaginas algo del tipo fusión como Miles Davis en su
etapa de Bitches Brew, prepárate
para una gran decepción. Incluso los mismos integrantes del grupo prefieren el
mote de rock and roll band with horns.
Y es más adecuado, porque en la base de Chicago está el rock y el pop, con
arreglos para trombón, trompeta y saxofón. Sólo en un par de álbumes de los
setenta incorporarían elementos de jazz para nunca volver a acercarse a ese
terreno.
Sin ser una banda
tremendamente revolucionaria o experimental, Chicago contaba con al menos
cuatro buenos compositores (Robert Lamm, James Pankow, Peter Cetera y Terry
Kath) y tres buenos vocalistas (Lamm,
Cetera y Kath). Ah…y claro, la sección de metales. Aquí probablemente es donde
yace la marca característica de la banda, pero también su perdición. Porque los
arreglos de metales, frecuentemente a cargo de Pankow, son buenos en los éxitos
radiales (por ejemplo, “Saturday in the Park”, “Questions 67 &68”). Sin
embargo, en los primeros álbumes (y Chicago es una de las pocas bandas de rock,
al menos que recuerdo, cuyos cuatro primeros álbumes fueron dobles), muchos
arreglos tienden a ser un tanto monótonos. O tal vez se deba a ese formato de
“doble LP” que el sonido de los metales comienza a ser u problema. Otro problema
es el de la originalidad. De no ser por el uso de los metales, poca innovación
se le puede atribuir a Chicago al mundo del rock. En sus primeros discos
podemos encontrar influencias tales como Los Beatles, Jimi Hendrix y CSN,
música latina, entre otras.
Volviendo a lo bueno,
Chicago tuvo una serie en verdad ganadora con sus primeros 11 álbumes
(exceptuando algunos discos de esa época, y sí, estoy hablando de Chicago X), llenos de éxitos que seguramente reconocerás fácilmente. Y,
quitando la monotonía de algunas partes de metales, en realidad hay muy buenas
melodías y armonías en cada uno de los primeros álbumes de la banda.
Pero desde Hot Streets, todo fue en picada para Chicago. Después de todo, el ritmo de producir un disco doble cada par de años pasó factura y después de Chicago XI y de la pérdida de un miembro crucial, Chicago pasaría a sellar su destino como la banda de las baladas ochenteras.
¡Pero aquí está Henry
Abraham Galt para guiarlos por la discografía de Chicago! Como dije, algunos de
sus discos son dignos candidatos de incluirse en las listas de los “X mejores
discos de rock” pero, desgraciadamente, pocas listas los incluyen. Vamos y
destruyamos ese mito de que sólo hay baladas en el catálogo de esta banda de
rock.
¿Veredicto? Una
colección de rock no estaría completa sin una recopilación de Chicago. Sin
embargo, y en aras de difundir el trabajo de esta banda infravalorada,
recomendaría escuchar desde CTA hasta
Chicago V y agregaría Chicago VI y XI.
Discografía:
1969:
Chicago Transit Authority
1970:
Chicago
1971:
Chicago III
1971:
Chicago at Carnegie Hall
1972:
Chicago V

No hay comentarios:
Publicar un comentario